Este verano he visto varias mochilas por la blogsfera, y la verdad es que muchas de ellas me parecieron super chulas! Pero el flechazo surgió en un camping al que fuimos el mes pasado a Las Landas (algún día os hablaré de él). Estábamos en la piscina y una chica pasó delante mío con una mochila preciosa. Pensé que era posible que la hubiese cosido ella misma, y después me vi cosiendo yo una también. Tengo esa mochila guardada en mi cabeza, pero cuando me puse a pensar en como hacer la mía, me di cuenta de que tenía que adaptarla a mis necesidades.
Desde hace unos años no uso bolsos. Aunque me encantan, no me resultan prácticos, porque me viene muy bien tener las dos manos y los dos costados libres para cargar a los peques, a la vez que llevo alguno de sus juguetes, una bolsa... y de paso, me gusta tener espacio para guardar varias cosas necesarias en el día a día. En 5 años, solo he tenido tres mochilas. No me da la vida para ir cambiándolas y combinándolas según la ocasión. La última, desde hace más de un año, ésta:
Me encanta, pero ya veis como está, se me iban saliendo las cosas! Y si, podría arreglarla, pero creía que era la excusa perfecta para hacerme una. Así que me puse a darle vueltas y un día mientras me tomaba un café me puse a hacer dibujitos en una servilleta para ver como hacerlo...




















